Inesperadamente, mientras preparaba las canciones de lo que iba a ser su segundo disco, Marilia decidió encerrarse durante unos días en el estudio de grabación y poner orden, darse un homenaje y, de paso, agradecer a todos aquellos que nos apuntamos a su aventura solista. Sin más armas que su voz, la guitarra de Nacho Mur y la percusión de Karlos Arancegui, decidió grabar este nuevo álbum, Infinito. Un directo en el estudio en el que relee parte de los temas de Subir una montaña y, ahora sí, se reconcilia abiertamente con su cancionero primero, el que popularizó siendo parte de Ella Baila Sola.

 

Pero Infinito no debe entenderse como el clásico “grandes éxitos”. No, Infinito no busca hacer balance, responde a la necesidad de una artista que quiere mostrar la verdad de su directo, como se ha estado presentando en los últimos años en escena (sola, con guitarra, en trío), sin trampa ni cartón. Una apuesta por lo mínimo antes de enfrentarse al reto sonoro del siguiente disco. Sin embargo, lo que podría ser un álbum menor, casi un paréntesis destinado a los más fieles, ha terminado por resultar una imprescindible obra de peso, un trabajo hermoso en el que brilla la Marilia autora, la de las letras personales que siempre ha transitado con gusto por el folk rock y sus caminos adyacentes. Porque las canciones, así, vestidas con lo mínimo, muestran su grandeza: ellas solas son las que lo sostienen todo, las que tienen la capacidad de capturar al oyente.

 

Y además está la voz, sincera, limpia, honesta y emocionante. Una voz al servicio de la canción, que no busca hacer alardes ni perderse en juegos pirotécnicos: Marilia canta con una naturalidad que desarma, por momentos conmovedora, siempre con intención, tan capaz de mantener la tensión de la electrizante “Casi me rindo”, atacar un rockabilly en “Entra” (con un fraseo fantástico), hacer suya “Yo no soy esa” (sí, versiona este clásico imperecedero de Mari Trini), ejercer de sentida cantautora en “Parece mentira”, convertir en un ejercicio evanescente la sublime y frágil “Infinito” o bordar una balada perfecta como “Si no es un sí es un no” (tema inédito).

 

Infinito permanecerá como un disco especial para quienes sepan dejarse atrapar por su belleza, por la luz que irradia y por los rincones acogedores que esconde. Por si había dudas, Infinito las resuelve: Marilia es una de nuestras más talentosas compositoras e intérpretes.

 

Juan Puchades.

 

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