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CudBe Music tiene el placer de presentar el primer disco en solitario del virtuoso violinista cubano Eduardo Coma. El próximo 19 de marzo de 2018 estará a la venta, tanto en plataformas digitales como en formato físico, este nuevo trabajo titulado VIOLINGRAFÍA como metáfora de su trayectoria vital y la consiguiente peripecia musical que despegó en su Cuba natal gracias a su formación clásica, creció en Granada primero y en Galicia después, nutriendo su genuino sonido caribeño de matices flamencos y celtas.

 

Si acompañas a Eduardo en su viaje, en compañía de algunos de los mejores músicos de latin jazz de la actualidad, podemos asegurarte que el viaje merecerá la pena.
No habrás escuchado antes nada igual.

 

CONTACTO:

pablo@cudbemusic.com

+34 629 74 99 66

 

INFORMACIÓN:

www.cudbemusic.com

 

Portada:

Discográfica: CudBeMusic

Fecha de lanzamiento: 19 de Marzo de 2018

Formato digital y físico, CD.

Códigos ISRC y UPC/EAN:

 

Del tinajón su agua

Marlia

Amor y Humildad
Entre Congas

Don Comino

Martica

Sin retorno

Joropo con limón

Amorosa Guajira

Jorge ́s Bongó

Todos los temas han sido escritos por Eduardo Coma, a excepción de Don Comino (Eduardo Cana) y Sin Retorno (Orestes Urfé)

 

 

Acerca de Eduardo Coma

 

Nacido en Camagüey en 1967, la música es un lenguaje presente en la vida de Eduardo Coma desde su infancia. La genética artística de su familia materna supone un legado ineludible que se remonta al bisabuelo Manuel Hernández, pianista, poeta y pintor. Pero será su abuelo, Jorge Vega, el que dejará en los oídos vírgenes de Eduardo el ritmo acompasado de sus bongós, durante los ensayos que llevaba a cabo en la casa familiar dos veces por semana con su Septeto 1920.

 

Eduardo es el mediano de tres hermanos. Hijo de un militar que le inculcó la disciplina y que contemplaba la música como un claro ejemplo de disipación, pero también de una madre que alentaba la vocación y corregía con criterio los primeros fraseos erráticos con el instrumento.

Con siete años comienza a estudiar violín, sometiéndose a la extraordinaria exigencia del sistema de las Escuelas Provinciales de Arte, con un academicismo muy influenciado por la nutrida presencia de profesorado ruso. La máxima paterna de la perseverancia le resultará muy útil. Trabaja duro y destaca, obteniendo varios premios nacionales. Recuerda las tardes en las que pedía a su hermana que lo encerrase en uno de los cuartos de baño de la casa –su lugar preferido de ensayo-, únicamente acompañado de su violín, un litro de leche y un bocadillo de tomate con sal. Ese recinto, utilizado como cuarto de castigos cuando los niños hacían alguna travesura, sería muy visitado por Eduardo, que aprovecharía la frecuencia de sus trastadas para fajarse con el instrumento.

 

El glamour del músico oculta los años de esfuerzo lejos de los focos. La preparación es, sin duda, el elemento que marca la diferencia en la interpretación. Como Eduardo gusta de repetir, “el instrumento necesita de quien lo toca. Mientras más suave tocas, más camina el sonido”. No deja de ser sugerente esa idea del sonido como un caminante del aire. El gran Heifetz diría al respecto: “Si un día no practico, lo noto; si no lo hago dos días, el crítico lo nota; si no lo hago tres días, el público lo nota”.

 

Coma sigue la estela estética de Serguéi Rachmáninoff y Tchaikovsky, abriendo sus ojos al conocimiento de músicos que constituirán sus referencias fundamentales. Cae así bajo el embrujo de violinistas legendarios como los Oistrach (David e Igor), Itzhak Perlman, Jascha Heifetz (del que recuerda su práctica del ping-pong como medio de esparcimiento, pero también como ejercicio para ganar flexibilidad en la muñeca derecha). Posteriormente, su investigación sensorial lo llevará a sus primeros escarceos con el jazz.

 

Su referencia inicial en el estilo será Jean Luc Ponti con su “Cosmic Messenger”. Después, la propuesta de maridaje de los dos mundos – clásica y jazz – de Stéphane Grappelli y Yehudi Menuhim acabará por disipar la ancestral reticencia de los intérpretes clásicos respecto a otras disciplinas, producto del descrédito interesado de la música popular.

La natural receptividad de Eduardo y su historia emocional con la música tradicional cubana (la Contradanza, el Son, la Guajira o el Danzón), le dejarán un poso de inquietud y apertura a otras músicas que marcará toda su carrera.

 

Finaliza sus estudios en el Instituto Superior de Arte de La Habana, donde tiene la ocasión de disfrutar de un fabuloso cuadro de profesores. Pronto comienza a impartir clases como profesor de violín en las Escuelas Vocacionales de Arte de Guantánamo y Camagüey. Es concertino en la Orquesta Sinfónica de Camagüey hasta 1992, año en el que gana una plaza de primer violín en la Camerata Brindis de Salas de La Habana. Esta orquesta reunía en su plantel a lo más granado de los músicos cubanos de Clásica, muchos de ellos egresados por universidades rusas. Posteriormente, ingresa en la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba, con la que viajará a España en 1994.

 

ESPAÑA

 

El contacto inicial con el país lo afincará inicialmente en Granada. Allí trabajará como

profesor de violín en la Academia de Música Amatti, dirigida por Yehudi Menuhim. Pero Granada será también el lugar que le permitirá entrar en contacto con el Flamenco, por el que se sentirá atraído de inmediato. Forma una entente con el guitarrista Miguel Angel Cortés (músico de referencia de Carmen Linares), con el que colaborará y tendrá ocasión de empaparse de esa cultura distante del academicismo, pero tan libre como ortodoxa. Le fascinará el respeto antiguo de los flamencos y se sentirá retado por la ausencia de partituras.

 

Llega a Galicia en el año 1996, donde continúa con su actividad académica y descubre el mundo de la Música Tradicional Gallega y el Folk. En 1998 se incorpora como violinista al grupo gallego Luar na Lubre, referente en el circuito folk internacional, con el que graba seis discos para la multinacional Warner y gana seis Premios Nacionales de la Música. La experiencia fascinante con el grupo de Bieito Romero le lleva a girar por más de 25 países y adquirir el dominio de un nuevo estilo y una nueva alma.

 

De todas formas, la nostalgia invade a Eduardo. Escucha casi obsesivamente el Concierto para Piano número 2 de Rachamáninov, en el que identifica la lejanía, la distancia con su tierra. Lleva un tiempo dándole vueltas a la creación de un grupo de cuerda que prepare un repertorio clásico de compositores cubanos. La sombra de Ernesto Lecuona, Ignacio Cervantes, Manuel Corona y tantos otros autores maravillosos bulle en una mente felizmente contaminada por todos estos años de contacto con sones diferentes, mares confluyentes en el gran océano de la música.

El resultado es la creación en 2008 del Quinteto Cimarrón con otros cuatro fantásticos músicos cubanos afincados en Galicia. El formato de dos violines, viola, violonchelo y contrabajo les dota de una flexibilidad que permite abarcar interpretaciones vibrantes, sorprendentes por su frescura y calidez.

 

Gracias al contacto con su amigo de la infancia Eduardo Cana Flores, recupera partituras de uno de sus grandes referentes, el maestro Orestes Urfé. Alumno distinguido de Sergei Koussevitzky y primer contrabajista de la Filarmónica de Boston, Urfé había sido ese inolvidable profesor de Coma y Cana en La Habana, del que habían recibido conocimientos, cariño y grandes consejos sobre la interpretación musical y la necesidad de ser constantes:

“Equivócate. No importa. En tu vida hay otro compás esperando”.

Este reencuentro tendrá un papel determinante en la grabación del primer álbum del Quinteto, que incluirá “Guajira en miniatura”, la hermosa composición que Cana dedicó a su hijo.

 

PAQUITO D´RIVERA

 

En 2012 tiene lugar el encuentro entre Eduardo y Paquito D´Rivera. Eduardo sabe que el Maestro va a visitar Galicia y acude emocionado para conocerlo. Es consciente de la dimensión de D´Rivera. Su sombra es alargadísima. El propio Chucho Valdés lo considera el más grande músico con el que ha actuado. Sabe de qué habla. Lo conoce desde los tiempos de la Orquesta Cubana de Música Moderna y de Irakere. Paquito D´Rivera es una referencia básica en la difusión de la música cubana y su interacción con nuevos espacios como la música clásica o el jazz. Dentro del Latin Jazz, es una figura icónica.

 

El Quinteto Cimarrón prepara una sorpresa, interpretando dos temas emblemáticos del repertorio cubano: “Longina” y “La Comparsa”. Los clásicos de Manuel Corona y Ernesto Lecuona desatan la emoción de Paquito, que queda fascinado por el efecto vibrante y la hermosura que son capaces de generar las cuerdas de Eduardo y los suyos.

 

El resto es historia. Vendrán las giras, el disco “Aires Tropicales” –para cuya grabación Paquito se desplazará a A Coruña – y las actuaciones conjuntas en el Lincoln Center de Nueva York.

Eduardo siente de inmediato la proximidad del Maestro. Paquito D´Rivera es un hombre de gran elegancia, que le devuelve a esa “cubanía” en el sentir, en el decir, que tanto le recuerda el señorío de los mayores en la isla. La decencia en el andar por la vida. Le fascina su generosidad, la enorme humildad que demuestra. No deja de comentar que en el primer ensayo conjunto con el Quinteto, Paquito es el primero en fallar. Una nota falsa, un fallo estratégico. Un detalle del Maestro para derretir el hielo, consciente del peso que su figura supone para los cinco hombres que lo observan en silencio, nerviosos, superados por el pavor escénico.

 

- “¡Vaya! Este pasajito se las trae, y lo escribí yo”.

Se suceden las risas, se relajan los músculos agarrotados. A partir de ahí, fluye la música, con naturalidad. El oficio de D´Rivera surte efecto. Se desata la magia.

 

Eduardo Coma pertenece a esa generación de músicos cubanos que no han tenido fácil ganar visibilidad. La grandeza de la generación de Valdés, el propio Paquito D´Rivera o Sandoval les ha precedido y, cuando su momento parecía llegar, el fenómeno mundial desatado por Buenavista Social Club y Ry Cooder descubrió para el gran público una maravillosa generación de músicos populares cubanos que hasta entonces había vivido sumida en la oscuridad. Omara Portuondo, Ibrahim Ferrer, Compay Segundo, Elíades Ochoa, Pío Leyva, Puntillita,…

merecidamente acapararon la atención de la industria y los medios. Un reconocimiento que restó atención a la fantástica generación de los nacidos a finales de los sesenta del pasado siglo.

 

Parece lógico pensar que cuando un músico de la talla de Paquito D´Rivera escoge a un quinteto de cuerda para grabar un álbum y acompañarlo de gira, es porque percibe su capacidad, su alma y excepcional calidad interpretativa.

 

Es la hora de Eduardo Coma y su gente. Han trabajado duro lejos de los focos, entregando su vida en cada nota hasta alcanzar un sonido fascinante. Llegó el momento de salir y compartir su magia con el mundo.

 

 

Acerca de VIOLINGRAFIA


Este trabajo es una biografía musical de mi trayectoria hasta la fecha.

 

Desde que en el año 1967 llegué al mundo y asomé mis oídos en Camagüey, sentí que había nacido en una tierra donde la música iba a ser imprescindible, mis raíces maternas fueron en gran medida esa alfombra musical. Los bisabuelos maternos: “Pipipa” trompetista, ”Abuelo Manuel” pianista. Mi abuelo materno “Papi”, bongosero y mi gran inspiración, mi abuela materna “Mama” que me decía: Tesoro, lo más importante en la vida es la humildad; mi madre, exigente profesora con un oído privilegiado a la que no le podía dar “gato por liebre” y nunca mejor dicho, pues en esa época inicial, el violín y el gato son primos hermanos, aún hoy sigue siendo tan reconfortantemente exigente. Por allí estaban mis dos hermanos Tamarita y Jorgito, ella con su teatro y su belleza tan andaluza como si de Sevilla hubiera emigrado (mi abuela le decía “la gitana”), y Jorgito, fiel admirador de mi abuelo “Papi”, de ahí su bongoserismo prematuro.
La casa tenía arte por todos lados, hasta el punto en que mi padre “Eduardo” era artista también, pero en el arte militar, cosa que fue buena para adquirir la disciplina necesaria para afrontar el trabajo (estudio) diario.


En los últimos 20 años he tenido la suerte y el privilegio de vivir en La Coruña-Galicia, gracias a mi querida esposa Rita por todo su apoyo y paciencia. La frase de Carlos Gardel está hoy más que nunca en mi mente ....que 20 años no es nada...A mi familia política, que son muchos, un beso a todos.

 

Para este disco cuento con la aportación de grandes músicos y excelentes amigos que han querido compartir esta celebración conmigo: Pepe Rivero, Dany Noel, Christian Delgado, Noelio Rey, Tony Gonzalez, Raymond Arteaga, Gabriel Tanasescu, Sergio Delgado, Miguel Cabana y la especial colaboración de Paquito D ́Rivera.

 

Si después de comprar el disco y escucharlo no quedan satisfechos, no se preocupen, les devolveremos la música, porque el dinero va y viene. Salud para todos y porque donde quiera que estemos sigamos siendo los mismos.

 

Del tinajón su agua            Eduardo Coma

 

Músicos:

 

Violín: Eduardo Coma

Piano: Pepe Rivero

Contrabajo: Dany Noel

Drums: Christian Delgado

Bongó y percusión:Noelio Rey
Congas y Timbal: Tony Gonzalez

 

Este tema se lo dedico a toda mi familia, estén donde estén. El agua es la esencia, el tinajón el cuerpo. Es una recreación del símbolo más emblemático de mi ciudad natal Camagüey. El Tinajón, vasija de barro de grandes dimensiones que se colocaba en los patios de las casas coloniales y servía para recoger agua de lluvia, la cual se podía hasta beber, y comentaban que el que bebía agua de tinajón, si no era camagüeyano, se quedaba en esa tierra a vivir.

 

Marlia      Eduardo Coma

 

Músicos:


Violín: Eduardo Coma

Viola: Raymond Arteaga

Piano: Sergio Delgado

Contrabajo: Dany Noel

Drums: Christian Delgado

Bongó y percusión: Noelio Rey
Congas y timbal: Tony Gonzalez

 

 

Es una pieza que originalmente era un duo, escrita como un regalo a dos grandes amigos de la música clásica, él clarinetista, ella violinista. Es rítmicamente un danzón y melódicamente algo más.

 

Amor y Humildad     Eduardo Coma

 

Músicos:

 

Violín: Eduardo Coma

Piano: Pepe Rivero

 

Es un homenaje a mi bisabuelo materno Manuel Hernández, músico, poeta y pintor el cual nos educó siempre en su gran casa, a la que todos llamábamos Amor y Humildad. Después de grabarla y escucharla le comenté a Pepe, que si mi bisabuelo la hubiese podido escuchar nos habría dicho: Pepe es Amor y tú Humildad, o viceversa.

 

Entre Congas      Eduardo Coma

 

Músicos:
 

Violín: Eduardo Coma

Piano: Pepe Rivero
Contrabajo: Dany Noel

Viola: Raymond Arteaga

Violoncello: Gabriel Tanasescu

 

Los cubanos tenemos algo muy preciado que son los ritmos de nuestras Congas de carnaval, defendemos nuestra Conga como un sello de identidad de cada región. Las más emblemáticas, más sabrosas y más conocidas son la conga habanera y la conga santiaguera, he incluido en este viaje por los carnavales de Cuba la conga camagüeyana, curiosamente sin tanta sincopa como las otras, pero con mucho ritmo y alegría popular. Esta pieza tiene la peculiaridad que no utilizamos ningún instrumento de percusión, típico de las congas, como cencerro, bombo, tumbadoras, sartenes, etc. lo hacemos con cuerda y piano.

 

Don Comino     Eduardo Cana

 

Músicos:

 

Violín: Eduardo Coma

Piano: Pepe Rivero

Contrabajo: Dany Noel

Drums: Christian Delgado

 

Esta pieza es un regalo de mi gran amigo y compañero de estudio en la infancia musical de la Escuela de Arte en Cuba, Eduardo Cana con el que me une también la coincidencia en los nombres no solo nuestros sino también de nuestras madres (Tamara) y nuestros padres (Eduardo) Gran compositor y sabio arreglista de cuerda, El Canelo, como suelo decirle, es un incondicional amigo que tiene la música y la bondad como bandera. Gracias Canelo.

 

Martica      Orestes Urfé

 

Músicos:

 

Violín: Eduardo Coma

Piano: Pepe Rivero

 

 

Esta dulce pieza, compuesta por el maestro Orestes Urfé, eminente contrabajista que fue solista en la Orquesta Filarmónica de Boston y la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba, es una muestra de la sutileza melódica con que el maestro abordaba sus composiciones. Tuve la suerte de ser alumno de Urfé durante varios años.

 

Sin retorno      Eduardo Coma

 

Músicos:

 

Violín: Eduardo Coma

Piano: Pepe Rivero

Contrabajo: Dany Noel

Cajón: Miguel Cabana

 

Esta pieza viene de una inspiración que tuve al despertar en un típico día lluvioso de Galicia y escuchar los golpes del granizo en las ventanas de casa, me percaté que ese sonido hacía un ritmo ternario repetitivo al cual le añadí una melodía celta, luego de mis casi 20 años en Luar na Lubre, es un homenaje a esa música y sus intérpretes.

 

Joropo con limón           Eduardo Coma

 

Músicos:

 

Violín: Eduardo Coma

Clarinete: Paquito D ́Rivera

Piano: Pepe Rivero

Contrabajo: Dany Noel

Drums: Christian Delgado

Bongó y percusión:Noelio Rey
Congas y timbal: Tony Gonzalez

 

Joropo con limón es un homenaje a la música latinoamericana en uno de sus estilos más ricos melódica y rítmicamente, el Joropo; la parte del limón es un aderezo muy utilizado en latinoamerica para acentuar los sabores, en este caso es la música cubana. Para este tema he contado con la gran colaboración de un excelente maestro, músico y amigo, Paquito D ́Rivera.

 

Amorosa Guajira       Eduardo Coma

 

Músicos:

 

Violín: Eduardo Coma

Piano: Pepe Rivero

Contrabajo y voz: Dany Noel

Drums: Christian Delgado

Bongó, percusión y voz: Noelio Rey
Congas y timbal: Tony Gonzalez


 

Esta obra es del repertorio tradicional de Cuba, compuesta por Jorge Gonzalez Allué, camagüeyano ilustre y muy vinculado a nuestra familia, pues era el padrino de mi tía materna, Merceditas. Allué, que fue un hombre muy elegante y pausado, iba visitar a la familia con frecuencia y cuando comencé a estudiar el violín me invitaba a su casa a tocar con él, me daba partituras de su autoria y me decía que improvisara, creo que fue el inicio de tocar cosas que no estaban en la partitura. Esta pieza es una canción con una letra preciosa que me gustaría compartir con ustedes.

 

En una alegre campiña, donde florece la piña

aroman las flores y arrulla el palmar

Mirando el cielo azulado, un guajiro enamorado

sus penas de amores se puso a cantar

Ven, amorosa guajira, que ya nada me inspira

ni el canto del ave que surca el amor

Ven, a alegrar mi bohío, que hasta el lecho del rio

se ha vuelto sombrío porque faltas tu

Ven, que mi blanca casita, se ha quedado solita

y al verla tan triste me causa dolor

Ven, porque el sol ya se muere, y mi alma no quiere

preciosa guajira, vivir sin tu amor

 

 

Jorge ́s Bongó       Eduardo Coma

 

Músicos:

 

Violín: Eduardo Coma

Piano: Pepe Rivero

Contrabajo: Dany Noel

Drums: Christian Delgado

Bongó y percusión: Noelio Rey
Congas y timbal: Tony Gonzalez

 

Este tema está dedicado a mi abuelo Jorge Vega y a mi hermano Jorge Jaime Coma, grandes tocadores de bongó en distintas épocas y agrupaciones. El “bongó”, uno de los instrumentos de percusión más importantes de la música cubana. El gran poeta camagüeyano Nicolás Guillen dijo:

 

Aquí el que más fino sea, responde, si llamo yo.
Unos dicen: Ahora mismo, otros dicen: Allá voy
Pero mi repique bronco, pero mi profunda voz,
convoca al negro y al blanco, que bailan el mismo son, cueripardos y almiprietos más de sangre que de sol,
pues quien por fuera no es de noche, por dentro ya oscureció, Aquí el que mas fino sea, responde, si llamo yo.

En esta tierra, mulata, de africano y español
(Santa Bárbara de un lado, del otro lado Changó), siempre falta algún abuelo, cuando no sobra algún Don y hay títulos de Castilla con parientes en Bondó:
Vale más callarse amigos, y no menear la cuestión, porque venimos de lejos, y andamos de dos en dos. Aquí el que más fino sea, responde si llamo yo.

Habrá quién llegue a insultarme, pero no de corazón;
habrá quién me escupa en público, cuando a solas me besó... A ese, le digo: Compadre; ya me pedirás perdón,
ya comerás de mi ajiaco, ya me darás la razón,
ya me golpearás el cuero, ya bailarás a mi voz,
ya pasearemos del brazo, ya estarás donde yo estoy:
ya vendrás de abajo arriba, ¡que aquí el más alto soy yo!

 

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